La cuadrilla que llevo es muy estable. Juan Cubero y Emiliano
Sánchez llevan 14 años conmigo; Juan Rivera,
7; David Pirri, 3 y Manolo Sayago, 2, aunque está
en mi casa de toda la vida pues trabajaba en la finca y
se hizo picador conmigo. Tengo una muy buena relación
con ellos, más de amistad que de profesionales.
En la plaza no les pego mucho la bulla. Nos conocemos bastante
y con una mirada saben lo que me gusta y lo que no. Siempre
vienen conmigo a los tentaderos para estar atentos a la
colocación y los detalles. Lo más importante
para mí es la compenetración que existe entre
nosotros, pues pasamos mucho tiempo juntos y con una simple
mirada o un gesto ya saben lo que quiero que hagan.
En general no me gusta que me hablen desde el callejón.
Evidentemente, cuando estoy equivocado ellos lo ven mucho
mejor desde fuera que yo, pues no tienen tanta presión
ni tanto miedo como yo. Hay veces que yo me obceco y un
leve matiz desde fuera sobre la colocación o cualquier
aspecto técnico es bien recibido, aunque prefiero
que sea de un modo discreto, sin que se note mucho.
Tampoco me gusta hacer muchos aspavientos a los picadores.
Les digo "vale" y ya saben ellos lo que tienen
que hacer. No me gusta gesticular mucho en la plaza porque
es muy feo estar dándole voces a la gente; prefiero
rectificarles si es el caso al término de la corrida.
No digo que si aguna vez he estado muy nervioso no le haya
pegado un berrido a alguien, pero trato de que esto no ocurra.
|