CAPÍTULO 5: La cuadrilla


La cuadrilla que llevo es muy estable. Juan Cubero y Emiliano Sánchez llevan 14 años conmigo; Juan Rivera, 7; David Pirri, 3 y Manolo Sayago, 2, aunque está en mi casa de toda la vida pues trabajaba en la finca y se hizo picador conmigo. Tengo una muy buena relación con ellos, más de amistad que de profesionales.

En la plaza no les pego mucho la bulla. Nos conocemos bastante y con una mirada saben lo que me gusta y lo que no. Siempre vienen conmigo a los tentaderos para estar atentos a la colocación y los detalles. Lo más importante para mí es la compenetración que existe entre nosotros, pues pasamos mucho tiempo juntos y con una simple mirada o un gesto ya saben lo que quiero que hagan.

En general no me gusta que me hablen desde el callejón. Evidentemente, cuando estoy equivocado ellos lo ven mucho mejor desde fuera que yo, pues no tienen tanta presión ni tanto miedo como yo. Hay veces que yo me obceco y un leve matiz desde fuera sobre la colocación o cualquier aspecto técnico es bien recibido, aunque prefiero que sea de un modo discreto, sin que se note mucho.

Tampoco me gusta hacer muchos aspavientos a los picadores. Les digo "vale" y ya saben ellos lo que tienen que hacer. No me gusta gesticular mucho en la plaza porque es muy feo estar dándole voces a la gente; prefiero rectificarles si es el caso al término de la corrida. No digo que si aguna vez he estado muy nervioso no le haya pegado un berrido a alguien, pero trato de que esto no ocurra.

 
1. Mi filosofía 2. Preparación de la corrida
3. Llegada a la plaza 4. Los vestidos de torear
5. La cuadrilla 6. El toreo de capa
 
 
 
  Lo más importante es la compenetración que existe entre nosotros