CAPÍTULO 4: Los vestidos de torear


Si el día de la corrida voy a ponerme un traje nuevo comienzo a vestirme un poco antes para adaptarme al vestido, Prefiero estar vestido una hora antes y esperarme sentado en la cama antes que ir con prisas. Me preparo siempre de un modo muy rutinario.

Cuando estreno un vestido siempre los hago en una corrida, no me los pruebo antes en la finca para darlos de si ni nada de eso. Sí que me los pongo un ratito en casa pero no torero con ellos, más que nada por si se descose o algo así y de esta forma tener tiempo para repararlo.

Siempre me hago seis trajes por temporada, para las de primera y de segunda, y repito seis del año anterior; es decir, que cada año gasto doce vestidos y también los utilizo de un modo determinado. Al principio en las plazas de segunda voy utilizando los del año anterior mientras que estreno en las de primera y luego ya voy alternando los nuevos en las de primera y segunda; para las de tercera suelo ponerme los que son un poco más viejos.

De esta forma los trajes siempre me duran dos años, nunca tres. Y con los seis que quito cada temporada no hago nada predeterminado: los que son muy trascendentales me los guardo, pues tengo muchos vestidos con historia; luego otros los vendo y otros los regalo o los dono a entidades o peñas.

 
1. Mi filosofía 2. Preparación de la corrida
3. Llegada a la plaza 4. Los vestidos de torear
5. La cuadrilla 6. El toreo de capa
 
 
 
  Siempre me hago seis trajes por temporada y repito seis del año anterior