CAPÍTULO 6: El toreo de capa
Foto A. Simón


El capote es lo más importante que hay en el toreo por la sencilla razón de que es el primer contacto que tiene el animal embistiendo a algo. Es un poco el maestro que le enseña y que le conduce hacia donde debe ir. Entre utilizarlo bien y mal va un abismo en cuanto a que el toro pueda luego embestir mejor o peor, aparte de que dentro lleve él su comportamiento intrínseco.

Yo hago mucho hincapié en el toreo de capa. Cuando estaba en la Escuela de Tauromaquia siempre paraba a los toros con la muleta y de hecho el percal era un desconocido para mí incluso después de debutar en público. Como tenía defectos me llevaba unas volteretas tremendas, sobre todo porque no sacaba el brazo, no toreaba con la mano de afuera y no remataba los lances con las muñecas. Y gracias a que no sabía hacerlo empecé a practicar con tanto anhelo que al final ya lo dominaba con bastante soltura.

En la Escuela me enseñaron que había una cantidad enorme de quites con el capote y que todos ellos se podían hacer. Lo que pasa es que entonces los veía imposibles de realizar en la actualidad, con el toro de estos tiempos; por eso cuando los empecé a poner en práctica y vi que me salían bien sentí una gran satisfacción.

En suma, tanto para parar a los toros y conducirlos al caballo como para el lucimiento pienso que el capote tiene gran importancia y yo le presto bastante atención. Ahí se aprecia cómo se desenvuelve el toro y te marca las coordenadas que luego te indican cómo se va a comportar en la muleta.

A mi me gusta embarcarlo adelante, llevarle con las manos bajas y luego soltarle por detrás. Y sobre todo forzarle a describir líneas curvas y no rectas, para luego poder someterle en la faena.

 
1. Mi filosofía 2. Preparación de la corrida
3. Llegada a la plaza 4. Los vestidos de torear
5. La cuadrilla 6. El toreo de capa
 
 
 
  El capote tiene gran importancia y yo le presto bastante atención