En esta sección aparecerán las noticias más relevantes de Joselito y los medios de comunicación.
 
 

"TENDIDO CERO" ANALIZA LA TEMPORADA DE "JOSELITO"
(31/10/01). El programa de TVE-2 "Tendido Cero analizará esta tarde latemporada de José Miguel Arroyo. Será el primero de una serie de programas especiales en los que el equipo taurino de RTVE se centrará en resumir los mejores momentos de la temporada. Será a partir de las 17'30 h.


"JOSELITO"
6 TOROS 6 (23/10/01)
Editorial. Por José Carlos Arévalo

La tarde de Joselito en la pasada feria de Zaragoza me ha dejado huella. Fue una de esas actuaciones que convierten la corrida de toros en un acto memorable, cuando se justifica plenamente el dicho de que el aficionado no va a la plaza a divertirse sino a otras cosas: a indignarse, a entusiasmarse, a descubrir, a aprender, a comprobar...

El buen aficionado admira al torero, no lo juzga inquisitorialmente, ni lo vigila como un celador cobardón detrás de la barrera, como los más notorios aficionados del 7. El buen aficionado va a los toros estimulado por lo que puede enseñarle un torero, por lo que él puede descubrir en un torero y porque el torero es el único medio que tiene para descubrir al toro.

En consecuencia, nadie es más duro con el torero que el buen aficionado, aunque éste manifieste su decepción con un significativo silencio o con esas broncas tan plenamente justificadas que nunca ofenden a los verdaderos maestros.

Los verdaderos maestros son artífices de la comunicación, aquellos toreros capaces de hacer sentir al público exactamente lo que ellos sienten en cualquier detalle, un lance, un remate, una inhibición, un cite. Los verdaderos maestros, al hacerse entender espontáneamente, sitúan al público, ya sea aficionado o gentil, en inmediata situación de saber, pues todo lo que los maestros hacen está determinado por el toro. Al toro le preguntan, le ordenan, le cortejan, le castigan, le engañan o le desengañan, y por eso también entienden al toro al verle responder a todos esos planteamientos.

Quizá lo más ilusionante de la Fiesta es poder comprobar -naturalmente, cuando hay verdaderos toreros en la arena- cómo un espectador o un público foráneo establecen un diálogo perfecto, la comunicación más ejemplar que es la prueba palpable de su universalidad.

El otro día, en Zaragoza, eso fue lo que sucedió con Joselito durante la lidia de dos toros complicados, el lote malo de la buena corrida de Torrestrella. Sucedió que el público, compuesto por bastantes buenos aficionados y también por público ferial, entró en sintonía con un gran torero, un maestro que hizo ver sin demagogia ni cuquería las dificultades de sus dos toros y, acto seguido, su seriedad, su coraje y, por qué no decirlo, su torera alegría para superarlas.

La actitud del lidiador era tan profundamente ética que dignificaba al público, su comprensión del toro era tan inteligente que convertía al cónclave en un coro de maestros. Se producía, en virtud de esa exacta identificación, un hecho fascinante: toreaba Joselito pero con él toreábamos todos. Todos medíamos el castigo, la oportunidad de unos lances, la duración de una serie de muletazos, la arriesgada manera de ir metiéndonos poco a poco en el camino del toro para arrancarle sus últimas embestidas o la elección de los terrenos y la distancia del cite en unas estocadas que habían de producirse en sintonía con el toreo realizado.

La lidia de aquellos dos toros, afortunadamente no premiada por los jurados oficialistas que son la plaga de todas las ferias, no levantó un clamor como después consiguió Ponce con el toro de Martín Arranz, ni provocaban la simpatía despertada por Paulita, pero durante ella sucedió un fenómeno de comunicación taurina de rango superior, ese "bien" que subyace tras el "ole", ese asentir "así es, así se hace" al contemplar un cite o la geometría de un lance o el remate de un muletazo, ese saber que las faenas, mediatizadas por los toros, eran de oreja pero de una oreja nada más, como sabían el torero, el presidente y el público, trinidad de un solo coro. Un coro sin disonancias, sin entendidos ni pardillos o villamelones, sino ese coro señorial y magnífico, espontáneo y bravío, popular y solvente que da a las corridas de toros un tono superior a cualquier otra congregación pública. Eso sí, sólo cuando un torero grande decide ponerse a torear.


JOSÉ MIGUEL ARROYO "JOSELITO": "TENGO 32 AÑOS Y LLEVO 22 TOREANDO"
La Clave (5/10/01)
Por Mar Barbero de Zubillaga

-Ante todo, enhorabuena maestro por su magnífica temporada.
-Muchas gracias. La verdad estoy muy contento de cómo me está saliendo todo y espero que las cosas no se me tuerzan en lo que queda de temporada.
-Es usted una persona tan seria como aparenta o es producto de la responsabilidad que soporta desde que era un niño?
-Más que serio soy una persona muy tímida y muchas veces puedo parecer borde o antipático pero es producto de la timidez y no de la seriedad. Sin embargo sí que es verdad que desde muy chico he sido una persona muy responsable, aunque muchas veces me ha dado igual "ocho que ochenta".
-El haber estado siempre rodeado de gente mayor también le habrá condicionado.
-Por supuesto. Desde que tenía diez años he estado rodeado de personas mucho mayores que yo y eso te hace comportarte de una manera que quizás no es la más apropiada para tu edad.
-¿Cómo es Joselito, o mejor dicho, José Miguel Arroyo, después de pasar un año sabático?
-Supongo que como persona he evolucionado igual que si hubiera estado toreando. He madurado mucho y le dado muchas vueltas al coco. La vida es tan cambiante que lo que ayer te parecía inviable mañana te parece fácil. No sé si mi vida ha cambiado mucho o poco lo que si sé es que me encuentro más a gusto conmigo mismo.
-¿Qué le llevo a tomar esa decisión?
-Quería saber si era capaz de hacer otras cosas además de torear... Afortunadamente, después de un año , me he dado cuenta que soy igual de feliz y sobre todo que sirvo para hacer un montón de cosas fuera de la plaza. Tenga en cuenta que, de 32 años que tengo, 22 los he pasado toreando por lo que mi gran incógnita era saber si sobreviviría sin esto.
-Por lo que veo tiene usted grandes inquietudes y ganas de aprender.
-Desgraciadamente tuve que dejar de estudiar cuando era muy pequeño. Aunque, la verdad, es que tenía mucha facilidad para los estudios. Pero a los catorce años estaba ya con picadores y todo era mucho más serio y había que estar muy concentrado. Cuando estaba sentado en clase de matemáticas o de literatura, mi mente estaba con los toros y pensé, para estar así, mejor lo dejo porque ni estoy aquí ni estoy en ningún sitio.
-¿Se arrepintió de tomar esa decisión?
-Hombre, con el paso del tiempo lo sentí porque tenía facilidad y me gustaba estudiar. No es fuera un cerebrito pero no lo habría hecho mal y, aunque no hubiera sacado muy buenas notas, me habría servido para culturizarme un poco más.
-De no haber sido torero ¿qué le hubiera gustado ser?
-Pues cuando era pequeño quería trabajar en la Casa de la Moneda. Mi idea era que al terminar la jornada de trabajo podía coger un saco y llenarlo de billetes y repartirlo entre la gente. Pero cuando me enteré de que eso no se podía hacer, cambié de idea. También quería ser abogado, aunque no sabía muy bien lo que era, pero la idea de decir ¡soy abogado! me gustaba.
-¿Y de mayor?
-Si hubiera podido hacer una carrera me habría gustado ser médico o veterinario. Sí, creo que hubiera sido un buen médico.
-¿Nunca se ha planteado volver a estudiar?
-Me falta fuerza de voluntad. Me he hecho demasiado cómodo y no me veo "hincando los codos" como cuando era chico.
-O sea, que con la escuela de la vida ya tiene bastante.
-Yo he visto y he tratado a personas con muchos estudios pero que no tienen ni psicología ni sociología ni nada de nada y son unos auténticos patanes. Sin embargo, yo tenía un amigo que era ermitaño y que había sido pastor toda su vida y tenía una inteligencia y una cultura que ya quisieran muchos universitarios. Tener muchos estudios no significa ser mejor persona ni estar por encima de nadie.
-¿Le gusta leer?
-Me encanta. He leído todo tipo de libros. Desde historia novelada hasta biografías e incluso me he atrevido con la filosofía. Hace poco me han regalado un libro que se titula "Los Diez Toros del Zen " y que es interensantísimo.
-¿Qué libro está leyendo ahora?
-El Satiricón de Petronio.
-¿En que momento del día le gusta más leer?
-Antes de las corridas suelo dormir una pequeña siesta y, tumbado en la cama, es cuando más disfruto de la lectura.
-¿Le ayuda a relajarse?
-Muchísimo. Además es en los momentos en que más me concentro en la lectura. Es como un rito. Dése cuenta que cuando estoy en casa estoy pensando en cuarenta cosas a la vez. Que sí las vacas, que si el pienso, que si se ha estropeado no sé qué, en fín, que no hay quien se concentre.
-Y también con algún que otro lloro infantil, porque acaba de estrenarse como padre....
-¡Madre mía!. Eso si que se nota. Sobre todo por las noches y eso que es una niña bastante buena.
¿Le ha cambiado la vida?
-La verdad es que el nacimiento de un niño lo cambia todo.
-Sobre todo el sueño...
-Además de verdad. Yo antes decía que era un hombre que dormía poco pero por lo menos lo hacía del tirón. Ahora, a las tres lloriqueo, a las siete lloriqueo....... y cuando no llora encima te mosqueas por que te crees que le pasa algo. Me paso el tiempo asomándome al capachillo para ver como está.
-¿Tuvo una sensación diferente en la primera faena tras el nacimiento?
-Las sensaciones y los pensamientos para mi hija los dejo para cuando estoy en casa. Cuando tengo el toro delante, no pienso más que en la faena y en hacerlo lo mejor posible.
-¿Cómo es un día cualquiera de su vida?
-Cuando estoy en temporada me suelo levantar a las ocho de la mañana, Voy a correr, toreo de salón, como temprano y me echo un rato la siesta. Por la tarde, o me voy a la plaza o si estoy en la finca me ocupo de un montón de cosas que siempre hay que hacer. Cuando acabo la temporada me paso un mes sin hacer nada o lo que es lo mismo, tumbado a la bartola.
-¿Le gusta viajar?
-No mucho. El otro día vinieron a casa unos amigos míos que se iban de viaje a Egipto y nos estuvieron contando a todos los sitios que iban a ir y yo ya estaba cansado sólo de oírlos. A mí lo que realmente me gusta es quedarme en casita. Tengo la suerte de tener una gran casa, una piscina, buen vino, buen jamón, buen queso y si quiero pegarme un homenaje y comerme una mariscada bajo al pueblo y compro el marisco. ¿Qué necesidad tengo yo de irme por ahí a pasar calor y penurias?. También es verdad que me gusta mucho mi casa porque estoy poco en ella.
-Y su mujer ¿qué dice?
-Hombre, la verdad es que a ella si le gustaría salir más pero bueno, en el fondo me comprende.
-¿Cómo le va como ganadero?
-Este año estoy contento porque van las cosas bien. A la gente ya le va sonando el nombre y nos han salido toros bastante buenos. Y eso siempre es una bonita recompensa a todo el tiempo y dinero que has invertido.
-¿Cómo se sufre más como torero o como ganadero?
-Sin lugar a dudas como torero. A mi me hace mucha gracia la gente que dice que como ganadero se sufre mucho pero yo, por ejemplo cuando voy a torear tengo un bolo en el estómago que no me entra nada. Pero si voy de ganadero, llego al sitio que sea, me pego la gran comida, me tomo media botella de vino y estoy más contento que unas pascuas. No cabe duda de que pasas miedo pero es un miedo distinto al del torero.
-¿Y la responsabilidad?
-La responsabilidad sí es comparable y siempre andas pendiente de que todo salga bien, que se diviertan los espectadores y los toreros, pero, en cualquier caso, aquí son los animales los que deciden. Yo una vez que están en el ruedo no tengo nada que hacer.
-¿Cúantas cabezas de ganado tiene?
-Ahora mismo, entre las dos ganaderías tenemos más de 300 vacas de vientre, unos 700 animales de ganadería brava, un montón de vacas mansas...
-¿Se encarga usted personalmente de su seguimiento?
-Evidentemente yo estoy muy pendiente de todo pero para mí es un mundo nuevo y desconocido. Hay muchas cosas que se me escapan como el tema de la alimentación o las enfermedades. Aunque es un mundo muy bonito también te da muchos disgustos.
-¿De qué corridas como ganadero está más satisfecho?
-En Soria dieron la vuelta al ruedo a uno de mis toros e incluso pidieron el indulto. El que le tocó a Finito y el que toreé yo también fueron muy buenos. Y el año pasado en Barcelona también tuvimos un novillada muy brava que se llevó todos los premios de la temporada. Esto siempre es muy gratificante porque la ganadería también tiene muchos sinsabores.
-¿Cómo el problema de las "vacas locas".
-Bueno, eso ha sido terrible. Este año ha sido fatal, una ruina. Con el ganado manso hemos tenido auténticos problemas porque teníamos 300 terneros que no podíamos vender, no sabíamos si los teníamos que matar... bueno un desastre. Menos mal que yo tengo el toreo para aferrarme y poder salir adelante. No me extraña que al que no tenga otra cosa le den ganas de pegarse un tiro.
-¿Se siente cómodo toreando su propia ganadería?
-Sí, porque desde hace aproximadamente seis años sé perfectamente cómo quiero que embistan mis toros. Otra cosa es que lo consiga pero, sí, los preparo a mi manera.
-¿Hasta cuándo toreando?
-Mientras me dure la ilusión seguiré toreando. Y en este momento estoy muy ilusionado. Pero también he tenido mis momentos chungos como el 13 de Mayo en Valladolid que, después de varias corridas que no se me habían dado bien, fue la gota que colmó el vaso. Hacía mucho viento, las cosas no me salían y cuando maté el segundo toro me fui al callejón y dije, se acabó. Pero luego me fui al hotel, recapacité un poco , pensé que podía haber sido "culpa del empredrao" y empecé a poner todos los medios posibles para que las cosas salieran bien y... parece que ha funcionado.
-¿Es usted muy visceral, muy de corazón?
-Yo no soy nada plano. Lo mismo hoy estoy eufórico y mañana, o dentro de diez minutos, estar muy triste.
-¿Cúal es su signo del zodíaco?
-Tauro, o sea, un cabezón empedernido. Nací el día 1 de Mayo , día del trabajo ¡por eso me parieron artista, para no trabajar!
-Con ese carácter provocará grandes amistades y grandes enemistades?
-Así me pasa. Y si además le añadimos lo tímido que soy pues la imagen que doy es la de un borde. Pero de verdad que no lo soy. Lo que ocurre es que yo soy muy mío para mis cosas y tengo las ideas muy claras. Yo no me meto en la vida de los demás, respeto mucho a la gente pero también quiero que me respeten a mí.
-¿Qué opinión le merece la prensa del corazón, la venta de exclusivas...etc?
-Que cada uno haga lo que le parezca. A mí personalmente no me gusta hablar de mi vida privada, mejor dicho, yo hablo con quien a mí me da la gana y de lo que quiero. Pero no consiento que personas que ni siquiera conocen mi trayectoria profesional, vengan a mi casa a hacer fotos a hurtadillas.
-¿Considera usted que el que no quiere salir en los papeles no sale?
-Yo creo que hay muchas maneras de hacer las cosas y no salir en los papeles.. Lo que no puede ser es que no quieras que te hagan fotos y te vayas a un restaurante que sabes que está cuajado de periodistas del corazón.
-Por lo visto, usted es el prototipo del vive y deja vivir.
-Totalmente. A mi me parece fenomenal lo que haga cada cual con su vida, pero a mí que me dejen vivir tranquilo.
-¿Le afectan las críticas?
-Tomo nota, pero prefiero no hacer demasiado caso ni de las muy buenas ni de las muy malas. No es que no me importen, porque todas tienen su parte de razón, pero procuro quedarme un poco al margen de las críticas aunque, como ser humano que soy, no siempre lo consigo.
-Por cierto, ¿qué opina de Eva Florencia la joven promesa del toreo?
-Pues, la verdad es que no me gusta demasiado ver a una mujer delante de un toro. Me da como miedo, angustia, no sé...
-¿Es esa una actitud machista?
-No creo que sea machismo, probablemente sea la falta de costumbre o un cúmulo de cosas que me influyen. Yo soy un gran defensor de la mujer y las admiro profundamente. Pero vestidas de torero, no sé... me parece que hasta cuando realizan los movimientos típicos (que según nuchas persona son como de ballet), corren o se plantan delante del toro resultan poco femeninas. Vaya, que no me gusta.
-¿Torearía con alguna?
-No tendría ningún problema. Ahora bien, lo que sí quiero es que si piden igualdad que sean iguales en todo. De principio a fin. No vale llegar a la plaza y decir que yo como soy mujer que me hagan esto o aquello. Igualdad, pues igualdad.
-Sin embargo, en teoría, el toro no entiende de sexo.
-Seguro que no. De hecho, para ponerse delante de un toro hay que echarle mucho valor, ya seas hombre o mujer. Yo no estoy en contra de que las mujeres toreen sino de que exijan prioridades. Además, para estar allí arriba hay que currárselo mucho (sopena que seas hijo de alguien y te lo pongan más fácil).
-En definitiva, que en este mundo no tiran más dos tetas que dos carretas.....
-Eso está claro. Al sol no se le tapa con un dedo. Puedes hacerlo durante un segundo pero luego ya no lo tapas. Que pasa, que al final todo cae por su propio peso y aunque tengas un comienzo más o menos fácil, como tú luego no seas capaz, te dan morcilla.
-Además, parece que como de toros todo el mundo entiende...
-Aquí lo gordo es que todo el mundo entiende pero nadie sabe. La verdad es que esto no lo entiende ni el que lo inventó. Todos lo que nos sentamos en el tendido como aficionados, yo incluído, nos sentimos en cierto modo toreros frustados. Y aunque nunca te hayas puesto delante de un toro te sientes con el derecho de opinar y de decir cómo deben hacerse las cosas. Yo muchas veces escucho aficionados que dicen " el pico, por la derecha, no sé qué no sé cuanto..." y digo, pero este tío no sabe ni lo que está diciendo. Y por otra parte me digo, este si va a la ópera, no se le ocurre empezar a gritar al tenor "que estás un tono más bajo " o " estás desafinando".
-¿Esto significa que el público no les tiene respeto?
-No, en absoluto. El público nos respeta, lo que ocurre es que se siente muy partícipe de la faena. Lo viven tanto que llega un momento que se sienten realizadores de lo que se está haciendo en la plaza.
-En otro orden de cosas ¿le gusta cuidar su aspecto físico?
-La verdad es que soy un tipo bastante dejado aunque me gusta vestir bien. Como soy bastante clásico me gusta ir de traje y corbata. Es más, me hubiera gustado haber nacido hace setenta u ochenta años y vestir la ropa de entonces. Me parece que entonces se cultivaba más la elegancia natural. Se utilizaban sombreros, bastones.... Ahora todo es más estrafalario.
-¿Tiene usted algun modelo a seguir?
-Ángel Luis Bienvenida es uno de mis espejos. Tú le ves y, aunque no le conozcas dices ¡Dios mío, este hombre tiene que ser torero por narices! Tiene un plante y una elegancia natural que tira para atrás. A mí me gustaría ser así.
-¿Sigue la moda?
-Pues no. Como soy delgado y no tengo problemas de talla compro la ropa donde me pillé y sin comerme mucho el coco. Eso sí, como tengo poca cintura, siempre tienen que meterme los pantalones.
-¿Y los vestidos de torear?
-Para eso soy muy cabezón y no me dejo asesorar por nadie. Llego al sastre y pido colores oscuros y el bordado de siempre que se llama "bordado clásico" porque era el de los antiguos capotes de paseo.
-Desde luego es usted todo un clásico...
-No se crea, igual mañana me ve con un pendiente y unas greñas hasta los hombros.
-No me lo creo.
-Pues hace mal porque mi sueño es ,cuando deje de torear, dejarme melena a lo "heavy metal".
-¿Qué le gusta hacer a José Miguel Arroyo?
-Estar con mi familia, bajar a la compra.....
-¿No me diga que hace usted la compra?
-Claro que sí. Algunas veces bajo con mi madre o con mi mujer y compro lo que haga falta, aunque sea cloro para la piscina.
-¿Cúal es su plato favorito?
-Aunque me gusta todo, el cocido me vuelve loco. En realidad me gustan todos los platos de cuchara y la carne... Como como una mala bestia. A veces yo mismo me asusto de lo que me meto en el cuerpo. Claro, después se puede imaginar mis digestiones...
-Qué hace para mantenerse en forma?
-Correr y torear mucho de salón.
-¿No es usted deportista?
-Para nada. Ni juego al fútbol, ni al tenis ni a nada. En mi casa pusimos una pista de padel y todavía ni la he estrenado. En la piscina me meto pero tampoco se crea que nado mucho. Lo que más me gusta del mundo es torear de salón y montar a caballo...
-Sin embargo, de pequeño le gustaba mucho el fútbol.
-No sólo me gustaba sino que fue por el fútbol por lo que empecé a torear. Yo iba siempre a jugar cerca de Las Ventas (con mi camiseta número 9 de Santillana) y de tanto ver los toros me aficioné a ellos.
-¿Cuántos kilómetros corre al día?
-Normalmente de cinco a seis kilómetros. Aunque hay épocas en las que hago diez o doce e incluso veinte.
-¿Carrera contínua, velocidad...?
-Pues voy a mi aire porque como no quiero ser Carl Lewis ni batir ningún record... Aquí de lo que se trata es de tener un buen fondo físico para cuando esté delante del toro asfixiarme lo menos posible.
-¿Y por qué no va usted a un gimnasio?
-¡Ni loco! A mí me meten en un gimnasio y me matan. Conque vengo de correr y llego exhausto... como para hacer más valentías. Pero si al final lo que pasa es que soy un zángano.
-Pues cualquiera lo diría con lo metódico que es usted.
-Pues sí, pero como también soy contradictorio, de la misma manera me puedo pasar diez horas subido encima de un caballo. Eso sí, siempre que tenga que hacer algo. Por ejemplo, ahora tenemos que hacer las pruebas de tuberculosis a los animales, y puedo estar desde las seis de la mañana hasta las tres o las cuatro de las tarde subido en el caballo o estando de aquí para allá, metiendo vacas, sacándoles sangre, etc. ¡No vea que ejercicio se hace con eso¡
-¿Le gusta la música?
-Me encanta la música. Soy un melómano empedernido. Ahora, eso sí, en cuanto a gustos musicales soy la persona más rara del mundo.
-¿Por qué?
-Pues porque en dependiendo del momento, lo mismo puedo escuchar a María Callas, que a los Refrescos o a AC/DC... qué sé yo, las cosas más dispares.
-¿Tiene buena voz?
-Horrorosa, fatal. Yo nunca hubiera podido ser cantante pero sí un buen músico, bajista, por ejemplo. Además, tengo mucho sentido del ritmo y muy buen oído. Es curioso porque muchas veces escucho algo que me gusta y como no me quedo con el nombre pues voy a la tienda y, ni corto ni perezoso, la tarareo hasta que el pobre dependiente encuentra lo que quiero.
-¿En qué momento del día y en qué lugar le gusta escuchar música?
-Pues antes en cualquier momento, es más, había veces que a las ocho de la mañana ya tenía la música a todo pastilla (cualquiera que me oyera pensaría que estaba "zumbao"). Pero ahora, desde que ha nacido la niña, no se me ocurre ni ponerla por si la despierto.
-Hombre, que para eso están los cascos..
-Pues tiene usted razón.
-¿Toca algún instrumento?
-No. Una vez me compré una guitarra pero nunca he tenido paciencia para aprender a tocarla. Sin embargo, en el cole me enseñaron a tocar la flauta.
-¿Le gusta la informática?
-Bueno, no me gusta mucho! De informática el que entiende es mi hermano Quique que es un fenómeno y te hace lo que le pidas.
-Sin embargo tiene usted su propia página Web que, por cierto, es de las más visitadas.
-Sí, pero eso lo lleva mi agencia de comunicación que es estupenda. Cuando me propusieron hacerla pernsé que como experiencia podíamos probar. Pero cuando me llamaron para decirme que habíamos tenido más de un millón de visitas me quedé alucinado. No cabe duda que utilizando Internet se puede llegar a todos los rincones del mundo.
-¿Sabe usted navegar por la red o le gustan más los videojuegos?
-Hombre, prefiero leer un libro, pero es que además no se me da muy bien navegar y le aseguro que no sé jugar a ningún videojuego. Será porque cuando era pequeño estuve a punto de convertirme en un adicto a las máquinas. Resulta que mis padres tenían arrendada un panadería y yo metía la mano en el cajón y me iba a los recreativos a jugar a los marcianitos, ¡la de dinero que habré dejado yo en esa máquina! Claro que luego las cuentas de la panadería nunca me salían.
-Hay que ver, maestro, que la imagen que usted da en la plaza nada tiene que ver con lo que usted en realidad.
-Pues si le digo que el año pasado en Palma estuve una semana decidiendo si me hacía un tatuaje o no... pregunté a todo el mundo, a mi mujer, a mi madre... Mi idea era convencer a mis hermanos para que se lo hicieran ellos primero a ver cómo quedaba pero al final no me decidí.
-Es usted muy familiar y, sobre todo, está muy pendiente de sus hermanos ¿no es así?
-Tenga en cuenta que... cuando yo era muy pequeño mis padres se separaron. Yo dejé de vivir con mis hermanos (me refiero a los biológicos) y empecé a vivir con otra familia que tuvieron hijos cuando yo ya tenía diecisiete o dieciocho años. Entonces era una experiencia que yo no me quería perder y disfruté de ellos día a día.
-Y aun después de casado sigue viviendo con ellos...
-Bueno, con ellos no. Yo tengo mi propia casa pero la de mis padres está justo enfrente. Además las vacaciones también las pasamos juntos. Verdaderamente, yo no sé ir a ningún sitio sin mi familia y me da la impresión que ellos sin mí tampoco. Cuando se van a algún lado y yo no voy se pasan el día llamándome por teléfono. Aunque no sé crea que luego nos pasamos el día regañando.
-Por último ¿qué balance hace de sus últimas faenas?
-Aunque el comienzo no fue mi bueno a partir de la corrida de Granada todo han sido éxitos. A pesar de que no soy un torero muy "orejero," he cortado orejas en Badajoz, Burgos, Santander, Valencia, La Coruña, El Puerto de Santamaría, Ciudad Real... Por si esto fuera poco, esta temporada cumplo mi corrida número 1000 . De manera que el balance no puede ser más positivo.
-Gracias maestro y ¡Qué Dios reparta suerte!


 
 
· Enero 2001 · Febrero 2001 · Marzo 2001
· Abril 2001 · Mayo 2001 · Junio 2001
· Julio 2001 · Agosto 2001 · Septiembre 2001
· Octubre 2001 · Noviembre 2001

· Diciembre 2001