FEBRERO 2001
 

"EN LA FIESTA FALTA ROMANTICISMO", AFIRMA "JOSELITO" EN LA WEB DE VÍA DIGITAL

toros.viadigital.net (28/2/01)
Por ANTONIO CARRASCO. Foto: JOSÉ MOYA

El pasado domingo estuvo en Vistalegre. Desde un burladero contempló el juego de sus novillos, aunque su pensamiento, estoy seguro, se le fue más de una vez a esa fecha del 4 de marzo, cuando en solitario pisará ese mismo albero para dar cuenta de seis ejemplares de distintas ganaderías.
- De entrada se impone la felicitación al ganadero que el pasado domingo lidió un interesante encierro en el coso de Vistalegre.
- Muchas gracias.
- ¿Qué balance puedes hacer de la novillada?
- En general me ha gustado. Creo que ha tenido bravura y nobleza. Tal vez ha resultado un poco floja, pero hay que tener en cuenta las adversas condiciones que hemos tenido durante el invierno, en el que no ha dejado de llover. Con tanta lluvia los toros no han tenido una correcta alimentación, porque el pienso mojado no lo quieren; además, todo el suelo era un barrizal en el que no podían ni tumbarse.
- ¿Qué les pides a tus toros?
- Me gusta que tengan nobleza, que tengan fijeza y que humillen. También me gusta que tengan movilidad. Creo que estas condiciones son las precisas para que un toro sea bravo.
- Al ser también torero, ¿aumenta la responsabilidad?
- Seguramente. Siempre se ha dicho que un torero nunca ha sido buen ganadero, si bien esta afirmación, poco a poco, va perdiendo fuerza, y ahí está el caso de El Niño de la Capea para demostrar que las dos cosas pueden caber en el mismo personaje. Efectivamente, se miden con distinto rasero a los simples ganaderos que a los toreros-ganaderos.
- ¿Qué criterio predomina a la hora de la selección?
- Me gusta que las vacas se muevan. Que sean bravas y que humillen. Una de las cosas que más me gustan es que "atosiguen", que no se den por vencidas, que repitan, que no paren...
- Joselito en Sevilla. !Qué buena noticia para la fiesta!
- Estoy en los carteles de Sevilla y eso para mí es una satisfacción muy grande. Es muy duro quedarte fuera de las grandes ferias.
- Después de Sevilla ¿vendrá Madrid?
- Ojalá. Tengo muchas ganas de actuar en Madrid.
- ¿Algún objetivo especial para la presente campaña?
- En especial ninguno. Pretendo ir mejorando poco a poco y siempre a mi ritmo.
- ¿Cómo planificas la temporada?
- Yo no soy torero de muchas corridas. Prefiero la calidad a la cantidad, por eso creo que 60 ó 65 corridas es el número ideal para sentirte a gusto.
- ¿Cómo encajas tu ausencia en las grandes ferias?
- Con resignación, con rabia, con dolor, hay de todo un poco. Pero sobre todo lo que más me molesta es que mi ausencia se debe a causas extrataurinas, a ciertas circunstancias que son totalmente ajenas al toro. En muchas ferias he sido el triunfador, y sin embargo, me he quedado fuera, precisamente por estas causas al año siguiente.
- Joselito es joven, torero, ganadero, famoso y rico. ¿Qué te falta por conseguir? - Nada. Ahora mismo sólo pretendo seguir viviendo, que no es poco.
- ¿Cómo encajas tú la fama y la popularidad?
- A veces me da un poco de miedo ser centro de atención. Mi carácter es tímido, introvertido... La fama es bonita, es agradable que la gente en la calle te mire y te salude, lo que pasa es que yo soy así y, muchas veces, puedo parecer antipático, cuando, en realidad, lo que hay dentro de mí es una marcada timidez. - El dia 4 de marzo Joselito, seis toros, Madrid. ¿Como son los días previos a este acontecimiento?
- Son días de emoción, que conllevan cierta tensión. Estoy ilusionado, pues aunque no es la primera vez que me encierro con seis toros, cada corrida es diferente.
       - Tu toreo es muy variado, con muchos recursos, atractivo....
- Cuando te mides a seis toros tienes que ser muy variado, pues ten en cuenta que estás tú sólo en el escenario durante dos horas y tú sólo tienes que llenar ese tiempo y ese espacio.
- ¿Qué te preocupa ahora mismo de cara al día 4 de marzo?
- El juego que puedan dar los toros. También el público, la responsabilidad... pero si algo me preocupa en especial es que el toro salga bueno; el resto ya me encargo de ponerlo yo.
- Una figura del toreo, ¿debe tener una apoderado independiente?
- Yo lo veo así. Es más difícil, encuentras más obstáculos, pero también es más bonito.
- ¿Tú te sientes más libre de esta forma?
- Más libre y más recompensado. Sé que otros toreros no piensan como yo, pero para mí es más hermoso andar por libre sin estar hipotecado por nada.
- ¿Qué opinas del tres-en-uno?. Apoderado-ganadero-empresario...
- Particularmente no me gusta. Pero estamos en unos tiempos en los que todos queremos ser todo. El novio en la boda, el niño en el bautizo...
- ¿Faltan apoderados como los de antes, que sólo se dedicaban a su torero?.
- Creo que sí. Hoy en día falta el romanticismo que siempre hubo. Todo gira en torno a los intereses económicos. En el mundo del toro, desgraciadamente, tiene vigencia eso que se dice por ahí: "la pela es la pela".
- En el tema de la televisión sigues inamovible...
- Por supuesto. Yo no estoy en contra de la televisión. Sí estoy en contra de la imposición y de la masificación. Televisión sí, pero negociando y eligiendo.  

 
 
DECÁLOGO PERSONAL
Una afición: el cine y la música.
Un sueño: la corrida del próximo 4 de marzo en Madrid.
Un miedo: también ese día 4.
Una superstición: soy maniático con el lado izquierdo. Me gusta pisar primero con el pie izquierdo, empezar a vestirme por el lado izquierdo.
Un olor: el azul marino.
Un sonido: la Quinta Sinfonía de Beethoven.
Un color: el azul marino.
Una plaza: Vistalegre.
El peor toro: varios, ahora no podría precisar sólo uno.


"JOSELITO", ENTREVISTADO EN RADIO NACIONAL
(26/2/01). "Joselito" fue entrevistado en el programa "Clarín" de Radio Nacional de España. En él comentó con Fernando Fernández Román sus impresiones de cara a su encerrona de Vistalegre.

 

LA APUESTA DE "JOSELITO"

(6/2/01). 6TOROS6 nº 345.
Por JOSÉ LUIS RAMÓN. Foto: ALBERTO SIMÓN

Joselito ha decidido apostar fuerte en el inicio de temporada: el próximo día 4 de marzo se encerrará con seis toros en la madrileña plaza de Vista Alegre. Seis toros otra vez, un festejo talismán para José Miguel Arroyo, una corrida que el torero afronta con ilusiones renovadas. Dice de sí mismo que se siente como cuando tomó la alternativa, con las mismas ganas y con idéntica ilusión. La apuesta de Joselito en el 2001 no es pequeña: comenzar desde el 4 de marzo poniéndose en su sitio. Diciendo algo así como “aquí estoy, y estoy solo”. Y el que quiera entender que entienda.

Joselito ha comenzado muy fuerte y muy pronto el entrenamiento. A mediados de noviembre inició la preparación física, que se ha intensificado durante los meses de diciembre y enero; luego, a mediado de este mes, arrancaron los tentaderos. En su casa de Prado del Arca, en Talavera de la Reina, con el picador y el novillero Juan de la Reina, que le ayuda a colocar las vacas en el caballo, y que luego torea por detrás del matador, José Miguel Arroyo se encierra muchos días con seis becerras él solo, a las que hace seis lidias completas, tres quites distintos a cada una, y finalmente una faena de muleta que dura casi media hora. El último día de enero, Joselito comenzó el tentadero a las cuatro de la tarde y no paró hasta tres horas después. Y en ese tiempo, disfrutando con las vacas buenas y enfadándose con alguna que no lo fue, el diestro madrileño sudó a chorros, porque enero quiso despedirse en Talavera con un día primaveral. Salió el sol y la temperatura superó los 15 grados centígrados, un auténtico regalo para un campo sobre el que tanta agua ha caído estos días pasados. En las seis vacas, Joselito hizo literalmente de todo, con el capote y con la muleta, del derecho y del revés, por alto y por bajo. Así, hubo diferentes inicios y finales de faenas, toreo con el compás abierto y con los pies juntos y muchos, muchísimos quites y remates: saltilleras, tapatías, tafalleras, tijerillas, crinolinas, rogerinas estáticas (un quite de su invención al que pronto debe bautizar), cordobinas, gaoneras, naturales con el capote, brionesas, serpentinas, caracolinas, verónicas, lances con los pies juntos, medias verónicas normales e invertidas, faroles... es decir, una tauromaquia completa en sólo tres horas de tentadero. Y también mucho toreo, con la izquierda y con la derecha, un toreo hondo y profundo, sentido y vital, como hacía mucho tiempo que no le veía. Si éstas son las credenciales que presenta de cara a la apuesta de Vista Alegre, desde luego que son inmejorables. Terminado el tentadero, y mientras a las ocho de la tarde se comía un plato de cocido madrileño, su única comida del día (además de la manzana que entre unas cosas y otras sólo había podido tomar en el almuerzo), Joselito se dispuso a contentar un buen puñado de preguntas. La primera era obvia:

—¿Por qué matas seis toros en Vista Alegre como arranque de temporada?
—Porque me hacía ilusión. Cuando comencé a tomar conciencia de la preparación de este año, en mi mente estaba la idea de matar seis toros, porque después de lo de Sevilla juré y rejuré que nunca más iba a encerrarme con seis toros, y quieras que no, era algo que tenía pendiente dentro de mí. Pensaba que porque un día surgieron las cosas al revés, y porque aquella corrida fuera motivo para dejar de torear, tampoco debía tomar esa decisión tan rotunda. En realidad es un prueba interior, una manera de lograr que me ilusione mucho más.

—Eso te iba a decir, pues aunque a lo largo de tu carrera has tenido grandes tardes matando seis toros, la última experiencia no había sido buena. El último recuerdo, por decirlo así. ¿Esta corrida de Vista Alegre es, por tanto, una manera de enlazar con aquella historia que se quedó pendiente en Sevilla?
—Esa podría ser la lectura, estoy de acuerdo. Aquel día lo afronté con mucha ilusión, aunque luego todo salió al revés; en esta corrida de Vista Alegre tengo aún más ilusión y voy a intentar borrar aquel mal recuerdo.

—¿Eres un torero distinto a aquel que salió de la plaza de Sevilla?
—Totalmente. Lo que me hizo tomar la decisión fueron unas circunstancias que rodearon la corrida del día anterior en Valladolid. Yo sabía que ocurriese lo que ocurriese en Sevilla, ese día iba a dejar de torear. En el año 2001, del José de entonces al de ahora hay mucha diferencia en cuanto a la ilusión; además, estamos al principio de temporada, y aquello era ya en septiembre; toreé la corrida de Sevilla no por inciativa mía, sino porque la empresa me dijo que para torear tantos festejos debía ir a San Miguel, y ahí se planteó la posibilidad de matar seis toros. Y esta corrida de Vista Alegre ha surgido porque a mí me apetece realmente torearla.

—Siempre se ha dicho que de las corridas de seis toros que has matado, han salido bien las que tú has planeado y regular o mal las que han surgido por las circunstancias.
—Es verdad. No me salieron bien las corridas de San Sebastián de los Reyes, en la que no hubo imposición pero que tampoco fue decisión mía; la de Málaga, que la toreé porque José Luis Marca, que era el empresario, me pidió el favor y como es amigo mío yo accedí; una en Dax, porque Rincón estaba herido, otra más en Alicante por cogida de Litri, y aquella última de Sevilla.

—Positivas podemos recordar la Beneficencia de Madrid, el 2 de mayo en esa misma plaza, la de Valladolid...
—Y Zaragoza, y Nîmes...

—Matar seis toros es una corrida muy especial, que reúne también unas características muy concretas. Las dos primeras, preparación y mentalización.
—Aparte de eso, yo creo que lo más importante es lo que me dijeron en casa la primera vez que decidí matar seis toros, en la Beneficencia de 1994: “no lo hagas, porque vas a aburrir a la gente”. En este tipo de corridas debes plantearte que al público hay que tenerlo dos horas entretenido, y para eso hay que ser muy variado y procurar que, aunque siempre haya naturales y verónicas, que todo lo demás sea distinto. Esa es la idea que siempre he tenido en la cabeza cuando me he planteado matar seis toros.

—En ese tipo de corridas, sin variedad no hay éxito.
—No es igual ceñirte a dos toros que poder desplegarte en seis animales, siempre que te den opciones. Si sale al revés pues resulta tedioso para el público y al torero le desilusiona enormemente. Pero si los toros te dejan, es un tipo de corrida maravillosa, porque puedes hacer todo lo que llevas dentro. Y das a entender que el toreo es mucho más extenso que lo que normalmente se ve y se hace.

—Hemos hecho una lectura de la corrida de Vista Alegre como del reencuentro con la historia que quedó pendiente, pero podríamos hacer otra distinta: se trata de una manera de mostrar tus credenciales al principio de temporada.
—Claro, porque me han criticado que he venido a llevármelo, que he toreado a la sombra de José Tomás, que estoy muy cómodo y que venía a darme un paseo; y el año pasado para mí fue muy duro, y tuve que luchar todos los días a cara de perro, a mi forma y a mi manera, pero a cara de perro, y había días que estaba muy bien y otros en que pegaba petardos sonados, como he sido siempre. Y este año pensé que había que hacer algo diferente. Lo más importante es que mi mente, hoy en día, en el año 2001, la tengo como si fuese el año 86. Ahora mismo me traspaso a José Miguel Arroyo, el chaval que quería comenzar a ser torero, que quería arrollar y comerse a todo el mundo; ahora mismo, salvando el paso del tiempo y de la evolución y experiencia adquirida, la ilusión sigue siendo la misma. Lo que más me agrada es que dentro de mí está el mismo espíritu de sacrificio e idéntica ilusión por intentar hacer las cosas a tope.

—Luego hablaremos del año pasado y de José Tomás, pero antes quiero seguir conversando de la corrida del 4 de marzo. Ese día tienes que estar con la misma preparación que en otro momento podías tener unos meses después.
—Y además es la primera corrida que voy a torear este año, sin precalentamiento de ningún festival ni nada de nada. Este de hoy ha sido el cuarto tentadero que hago, porque ha llovido mucho y no se podía torear. Sé que físicamente estoy preparado, y aunque no es lo mismo torear una becerra que ponerse delante del toro, también me siento bien psiquícamente. La embestida y el miedo son otros, y no es lo mismo un toro con las puntas cortadas en tu casa, a puerta cerrada, que un toro intacto y con veinte mil personas sentadas en el tendido. Pero aun salvando estas distancias, me encuentro muy bien. Y si estoy mal, porque puedo estarlo, cómo no, no será porque no esté preparado y mentalizado; si estoy mal no lo voy a achacar a que no esté preparado, y la razón será que no he sido capaz de resolver aquello.

—Hoy hemos visto un tentadero de seis vacas, con seis lidias completas, con muchos quites muy distintos y unas faenas muy largas. ¿Van a ser así todos los tentaderos?
—Sí, eso es lo que intento, y de hecho los tentaderos que llevo son muy intensos. Primero hago una tienta normal, y una vez que la vaca está vista en el caballo, hago dos o tres quites. Con la muleta voy buscando colocaciones y distancias, y si me permite torear bien, pues procuro torear bien, y si no, pues poderlas y dominarlas. Casi nunca las acabo, porque luego sale Juan de la Reina, que necesita torear, y no voy yo a dejárselas sin un pase. A mí no me hace falta y a él sí.

—Me ha llamado mucho la atención la gran cantidad de quites diferentes que has hecho. Y uno que podríamos llamar rogerinas estáticas, totalmente inédito.
—Surgió el otro día en casa, en una tarde lluvia, y la verdad es que si sale con un toro, va a ser espectacular y muy bonito. Lo hice primero entrenando y luego en los tentaderos, y siempre que aguantes el tirón del toro, resulta muy espectacular.

—Estos tentaderos son un auténtico laboratorio, en los que estás tú solo contigo mismo.
—Siempre estoy yo solo con Manolo, el picador, y con Juan, que me ayuda a ponerlas al caballo. Los tentaderos primero los enfoco como ganadero, porque aunque me encante torear siempre quiero ver el movimiento del animal, y su comportamiento en el caballo. Después, ya me desfogo con la vaca como torero.

—Hablemos ya del resto del año. Es seguro que no vas a Valencia, nada se sabe aún de Castellón, pero ¿qué pasa con Sevilla y Madrid? ¿Cómo está este tema y cómo está el de la televisión, que es el fondo verdadero de la cuestión?
—Desgraciadamente, ya es un hecho que no voy a Valencia. A Sevilla hay muchas posibilidades de que sí vaya, y Madrid supongo que si los empresarios tienen a bien contratarme y tienen disposición verdadera de contratarme, llegaremos a un acuerdo.

—¿En San Isidro con televisión?
—Con televisión y sin ella. Siempre he dicho que quiero que se siente televisión a hablar, como siempre han hecho, sólo que entonces eran muchas menos corridas. A mí lo que me molesta del tema de televisión es la imposición, o quieres esto y vienes, o no vienes. El año pasado estábamos de acuerdo con Roberto Espinosa para torear en Valencia José Tomás y yo una corrida mano a mano el día 18 sin televisión, pero llegó la cadena que daba las corridas y dijo que no, que esa corrida no se hacía. Yo no me opongo a que me televisen, pero sí me opongo a que si toreo sesenta corridas y me televisen veinticinco. Si voy a Madrid tres tardes, quizá me interesen que me televisen una, dos o las tres, pero siempre que sea yo quien lo decida. Mi idea es que nos sentemos a hablar.

—¿Y si las televisiones dicen que no se sientan a hablar con los toreros, porque sus interlocutores son los empresarios?
—Entonces sería muy difícil que torease en Madrid y en Sevilla, porque sería de nuevo pasarte por la piedra y hacer lo que les diera la gana. Yo pienso: ¿para qué estoy entrenando desde las ocho de la mañana si pasado mañana llega un señor y me va a decir, tú haces esto porque me da a mí la gana? ¿Qué hombría tengo yo y qué respeto me tienen a mí si no pinto nada aquí? A veces llego a planterme si los toreros y los toros no somos los actores más importantes en esta fiesta, y que quizá lo sean más la televisión y las empresas. Quizá estoy equivocado, y soy un quijote y un romántico, pero concibo la vida, la historia y el toreo de otro forma. Taurinamente me educaron así en la Escuela, y no voy a cambiar. No me sentiría bien si me dejase dominar. Además, si con 17 años, tieso como una regla, me ofrecieron una exclusiva de 150 millones de pesetas por cincuenta corridas de toros, y dije que no porque pensé que quizá teniendo eso ya no me iba a exponer. Pues ahora pienso igual: si voy a ir a lo fácil, para eso me quedo en mi casa y toreo una becerrita cuando me apetezca. Lo que me choca un montón es que hablas con un empresario y te da la razón, nos dice que tenemos que defender nuestros derechos; uno a uno te dan la razón, pero cuando se juntan los empresarios, ya no te dicen lo mismo. Y con las televisiones pasa igual, hasta que se juntan con los empresarios.

—Antes me has hecho una valoración de cómo fue la temporada desde el punto de vista taurino. Pero, respecto al tema de la defensa de vuestras decisiones, ¿cómo fue: se ganó o se perdió la batalla?
—Yo no hablaría de ganar o perder la batalla. Por lo que a mí respecta, estoy contento. Sufrí bastante, porque el tema del no a la televisión es muy impopular, pues hay mucha gente que no puede verte en la plaza, y a esos espectadores les fastidias, porque tampoco pueden verte en televisión. El tema era muy impopular, y en muchas plazas noté un gran descontento; sin embargo, quedé a gusto: mantuve mi postura, acertada o equivocada, no lo sé, porque no he hecho una valoración en ese sentido, pero por lo menos no me han manejado. Desde ese punto de vista me siento contento; aunque otras veces pensaba que era tonto, porque había que ver la cantidad de “pasta” que me estaba dejando al cabo del año y, la cantidad de cabreos que cogía porque la gente se metía conmigo en cuanto las cosas no salían bien. La gente estuvo mal informada, y pensaba que no queríamos televisión, o que pedíamos más dinero, y no fue nada de eso; se trató de una postura ética, nada más. Por eso, desde este punto de vista, estoy contento; ahora bien, si lo analizas crematísticamente, fue absurdo, aunque también pienso que el toreo no es sólo dinero.

—Se te acusó el año pasado de torear a la sombra de José Tomás. Ahora que parece que esto se va a romper, qué análisis haces: ¿fueron demasiadas corridas juntos? ¿te tapó o te arropó? ¿qué reflexiones has hecho sobre este tema?
—Ni beneficiarme ni perjudicarme, porque cada uno hemos dado lo nuestro. El año pasado, José Tomás estaba que se salía, y todo le salía bien, porque lo veía muy claro; y yo no, yo iba a mi ritmo. Sí debo reconocer que me desmoralizaba un poco que él cortase orejas y rabos todos los días y yo no, pues ya sabes que para cortar una oreja necesito Dios y ayuda. Eso era para mí un poco fastidioso. Sin embargo, el día que estaba mejor que él y le podía zurrar la badana, me sentía contentísimo. Yo creo que la reflexión debe ser positiva, pues aunque como torero había días en que me fastidiaba mucho cómo estaba, sin embargo como aficionado he disfrutado mucho viéndole torear. En cualquier caso, cada uno marcamos nuestra forma de torear, y eso es lo más importante, pues aunque procedemos del mismo tronco y somos muy parecidos en el concepto del toreo, al final hay cosas muy diferentes.

—Sin embargo, la idea que se dio es que fuiste muy arropado por José Tomás.
—Esa era la idea que se daba, pero no fue nada buscado. A las empresas les interesaba económicamente, y por eso coincidimos muchas tardes, e incluso les era más fácil encajarnos en la misma corrida. Este año, y todos los que estemos los dos apoderados por Enrique, coincidiremos donde haya que coincidir, y donde no, pues iremos por separado.

—Esta idea enlaza con el principio de la conversación: ¿podemos decir que vas a Vista Alegre pensando “aquí estoy, y estoy solo”?
—No me lo he planteado así, pero sí podemos dar esa lectura. No había caído en ello, y me parece ingenioso, pero yo iría más en el sentido de que voy a Vista Alegre porque es una plaza que me encanta, porque me apetece matar seis toros y porque interiormente me lo debo. Esa es mi historia.

 
 
 
 
 
 


 
· Enero 2001 · Febrero 2001 · Marzo 2001
· Abril 2001 · Mayo 2001 · Junio 2001
· Julio 2001 · Agosto 2001 · Septiembre 2001
· Octubre 2001 · Noviembre 2001

· Diciembre 2001